Hipótesis del Sol Eléctrico

[Traducido y adaptado por universoelectrico.info a partir de la página “The Electric Sun Hypothesis“]Ralph Juergens

Todo lo expuesto aquí, respecto al modelo de Sol Eléctrico, se lo debemos al ingeniero Ralph Juergens (1924-1979). Su modelo es la constatación de que nuestro Sol es un cuerpo con propiedades eléctricas: es una enorme esfera de gas ionizado cargada eléctricamente, relativamente inactiva, que soporta una contínua  descarga de plasma en arco eléctrico en su superficie y que es alimentada por corrientes eléctricas sutiles que se mueven a través del bien conocido y tenue plasma que impregna toda nuestra galaxia.

Hoy en día, los modelos termonucleares ortodoxos flaquean a la hora de explicar muchos de los fenómenos solares observados. El modelo de SE es intrínsecamente predictivo en todos los fenómenos observados. Es relativamente simple. Es autoconsistente. Y además no requiere la existencia de entidades misteriosas, como la “dinamo” solar invisible que acecha en alguna parte bajo la superficie del modelo de fusión nuclear. El modelo de SE no viola las ecuaciones de Maxwell como sí lo hace el modelo de fusión.

Ralph Juergens tuvo la genialidad de desarrollar el modelo de SE en los años 1970. Su hipótesis ha superado con creces las duras pruebas de la realidad observada. Su trabajo fundamental debería ser reconocido como merece. O bien, por supuesto, quizás otros traten de hacerlo suyo, todo o en parte, y esperen a que el mundo olvide quién fue el verdadero creador de estas ideas.

En la actualidad ya existen las suficientes evidencias incuestionables de que la mayor parte de los fenómenos que observamos en el Sol son de naturaleza eléctrica. Ralph Juergens fue la persona que tuvo la visión para darse cuenta de ello.

Hoy en día ya no cabe duda de que los efectos eléctricos en los plasmas juegan un importante papel en los fenómenos solares observados. Las principales propiedades del “Modelo de Sol eléctrico” son:La mayor parte del espacio de nuestra galaxia está ocupado por plasma (gas ionizado enrarecido) que contiene electrones (cargas negativas) y átomos ionizados (cargas positivas). Cada partícula cargada en el plasma posee una energía potencial eléctrica (voltaje), exactamente como un guijarro en lo alta de una montaña tiene una energía potencial mecánica respecto al nivel del mar. El Sol está rodeado por una célula de plasma que se estira hasta varias veces el radio de Plutón. Estos son hechos, no hipótesis.

Se estima que el Sol tiene un potencial (voltaje) eléctrico más positivo que el plasma espacial que le rodea, probablemente del orden de 10 billones de voltios.

Los iones positivos abandonan el Sol y los electrones entran en él. Ambos flujos se suman y producen una corriente neta positiva que abandona el Sol. Esto constituye una descarga de plasma análoga (excepto en su tamaño) a las que se han observado durante décadas en experimentos con plasma eléctrico en laboratorios. Debido a su carga eléctrica (voltaje), el Sol actúa como el ánodo en una descarga de plasma. Como tal muestra muchos de los fenómenos observados en experimentos de plasma, tales como las “celdas de ánodo” (en inglés “anode tufting“). Los gránulos observados en la superficie de la fotosfera son “celdas de ánodo” (plasma en el modo de arco eléctrico).

gránulos en el Sol - anode tufting

Celdas de ánodo (en inglés “anode tufting“) en la fotosfera del Sol

 

El Sol puede ser alimentado no solo desde dentro de sí mismo, sino también desde el exterior, mediante las corrientes de Birkeland que fluyen en nuestro brazo de la galaxia, y tal como ocurre en todas las galaxias. Esta posibilidad de que el Sol sea alimentado externamente por su entorno galáctico es la idea más especulativa en la hipótesis de Sol eléctrico y es stacada continuamente por los críticos, mientras que ellos ignoran todas las demás propiedades del modelo. En el modelo de Universo de plasma, estas corrientes de baja densidad de plasma, de tamaño cósmico, crean las galaxias y las estrellas  dentro de dichas galaxias mediante el efecto electromagnético “Z-pinch“. Las corrientes galácticas son de baja densidad pero, debido a que los tamaños de las estrellas son grandes, la corriente total (Amperaje) es alta. La potencia radiada del Sol en cualquier instante se debe a la energía proporcionada por dicho amperaje. Cuando el Sol se mueve alrededor del centro galáctico, puede atravesar regiones de más alta o de más baja densidad de corriente de modo que su radiación puede variar periódicamente o aleatoriamente.

Antes de proseguir, vamos a hacer un repaso, para aquellos que no estén familiarizados con la física del Sol, de la nomenclatura que vamos a utilizar aquí. Las capas más significativas, desde dentro hacia afuera son:

  • Fotosfera.- La fotosfera de una estrella es la superficie luminosa que delimita dicho objeto o, mejor dicho, la de la estrella de la que proviene la luz que vemos. Clásicamente se habla de la fotosfera del Sol y de las estrellas. En el caso del Sol la temperatura fotosférica es de unos 5.800 kelvin. Es una capa de plasma de aproximadamente 300 km de espesor, que emite la luz y el calor que recibimos.
  • Cromosfera.- La cromosfera (literalmente, “esfera de color”) es una capa delgada de la atmósfera del sol por encima de la fotosfera y por debajo de la corona . Diferentes modelos teóricos la sitúan entre 2200 y 5000 km de espesor. La cromosfera solar está constituida principalmente de Hidrógeno y Helio, observaciones espectrales demuestran que existen metales en estados neutros y parcialmente ionizados.
  • Corona.- La corona solar es la capa más externa del Sol, está compuesta de plasma y se extiende más de un millón de kilómetros desde su origen sobre la cromosfera. Puede observarse desde la tierra durante un eclipse solar total o utilizando dispositivos como el coronógrafo. La densidad de la corona solar es un billón de veces inferior a la de la atmósfera terrestre al nivel del mar y su temperatura alcanza hasta 10^6 kelvin.

LA CORONA

La corona solar es visible durante los eclipses solares o a través de sofisticados instrumentos desarrollados para ello. Es un enorme plasma luminoso que modifica su forma con el tiempo. Siempre permanece bastante liso y distribuido en su parte interior, pero mostrando filamentos y puntos en sus flecos exteriores. Se trata de una descarga de plasma en el modo normal luminiscente. Si el Sol no fuese de naturaleza eléctrica, esta corona no existiría. Si el Sol es un simple horno nuclear (no eléctrico), la corona no tendría razón de ser en absoluto. Así, una de las principales cuestiones que debería surgir en cualquier discusión sobre el Sol es: ¿Por qué el Sol tiene una corona? ¿Por qué está ahí? Ni tiene ningún sentido en un modelo solar de solo fusión nuclear ni puede explicar su existencia.

Corona solar

Corona solar durante un eclipse total de Sol

EL VIENTO SOLAR

El viento polar es un flujo de plasma liberado desde las capas más exteriores del Sol. Consiste mayoritariamente de electrones y protones con energías comprendidas usualmente entre 1,5 y 10 keV. La densidad, temperatura y velocidad del flujo de partículas varía con el tiempo y también con las coordenadas de longitud solar.

El flujo de iones positivos sale desde la superficie del Sol y se va acelerando a través de la corona, llegando tan lejos como hemos sido capaces de medir. Se cree que estas partículas eventualmente constituyen parte del flujo de rayos cósmicos que inundan el cosmos. El “viento” varía con el tiempo e incluso se ha llegado a parar completamente durante períodos de uno o dos días. ¿Cuál es la causa de estas fluctuaciones? El modelo de S.E. propone una explicación sencilla y sugiere un mecanismo que origina estas fluctuaciones. El modelo estándar del Sol no proporciona ninguna explicación o mecanismo.

La densidad habitual del viento solar, medida en la Tierra, oscila entre 400 y 500 km/s. Su densidad habitual ronda los 5 protones/cm3.

El viento solar, si bien es flujo constante, aumenta drásticamente en densidad y velocidad cuando se produce un agujero coronal en el Sol.

Agujero coronal

Agujero coronal, fotografiado el 3 de diciembre de 2014. El viento solar generado desde este agujero solar tardaría 3 ó 4 días en llegar a la Tierra. Crédito: SDO / AIA