Terremotos y actividad solar

Este año 2011 está siendo verdaderamente prolífico en manchas solares, lo cual va en línea con el hecho de que estamos a punto de llegar al máximo del ciclo de 11 años de manchas solares (ciclo 24), previsto para 2012.

De los aproximadamente 270 días transcurridos de 2011, únicamente en dos de ellos no ha habido manchas solares, lo cual muestra claramente la tendencia en la que nos encontramos. Para ver el contraste con años anteriores, por ejemplo en 2009 hubo nada más y nada menos que 260 días sin manchas solares. Claramente las manchas solares van en aumento.

La fotografía siguiente muestra el Sol tal como se veía el pasado día 9 de Marzo de 2011.

Imagen visible del Sol. Día 9 de Marzo de 2011. Tomada por la sonda SDO
Imagen visible del Sol. Día 9 de Marzo de 2011. Tomada por la sonda SDO (NASA)

Tal como se explica en nuestra sección EL SOL, las manchas solares producen grandes emisiones de iones, gran turbulencia e inestabilidad magnéticas y eyecciones de masa solar (CME). Estas erupciones expulsan plasma hacia al exterior con una potencia inusitada, llegando estas partículas cargadas a conseguir velocidades de más de 2.000 km/s. Por ejemplo, el viento solar viaja a una velocidad de entre 200 y 500 km/s.

El mismo día, una enorme CME emergió del grupo de manchas numerado como 1166, dirigida hacia la Tierra. Vemos el video, construido a partir de las imágenes de la sonda solar SDO. Casi al final de la secuencia, en el segundo 17 se produce la erupción solar.

Esta erupción se clasificó como “Clase X”, la mayor posible y, puesto que se trata de una radiación en todo el espectro electromagnético, desde las ondas de radio, hasta los rayos-X y rayos-Gamma, es capaz de bloquear determinadas trasmisiones de radio (por ejemplo satelitales) en nuestro planeta. Por supuesto también es causante de espectaculares auroras boreales. Sin ir más lejos, un día más tarde, el 10 de Marzo, la radiación llegó a la Tierra, produciendo la aparición de asombrosas auroras boreales (recordemos: plasma en estado luminiscente) en todo el norte y centro de los Estados Unidos (como Minnesota, algo no demasiado habitual). Vemos la foto:

Aurora boreal en USA el 11 de marzo de 2011
Espectacular aurora boreal fotografiada por Travis Novitsky, en Grand Portage, Minnesota, USA, el 10 de Marzo de 2011. Foto cedida por Spaceweather.com
Gran terremoto de Japón. 11 de marzo de 2011

Dos días más tarde de la erupción solar, el día 11 de Marzo de 2011, algo también espectacular se ha producido en Japón. Un terremoto de grado 8,9 (tremendamente potente) en la escala de Richter. Ha sido el más fuerte de Japón en los últimos 140 años y también considerado como el más fuerte de la historia de Japón y el cuarto más fuerte jamás registrado den la historia de nuestro planeta. Ha producido gran cantidad de víctimas mortales principalmente por el tsunami producido, que ha arrasado la zona e incluso ha amenazado a las costas americanas al otro lado del Pacífico.

Tsunami en Japón 11 de marzo de 2011.  Ola de 10 metros arrasando Natori
La gran ola de 10 metros provocada por el terremoto se abate sobre las casas más cercanas a la costa en la ciudad de Natori, una de las más afectadas

En menos de un mes, esta ha sido la segunda gran erupción solar, ambas de clase X (la máxima en su escala). La segunda, como hemos visto, 2 días antes del gran terremoto. No podemos descartar una fatal coincidencia, pero desde luego es muy significativo.

Gran terremoto de Chile. 27 de febrero de 2010

Pero también nos podemos remontar al tremendo terremoto de Chile, de magnitud 8,8 grados en la escala de Richter, el día 27 de febrero de 2010. Dos días antes, se produjo otra CME muy fuerte, que surgió del grupo de manchas solares “1050”, como podemos ver en la información que spaceweather.com publicó ese mismo día. Esta era la imagen de la erupción solar:

Erupción solar el 25 de febrero de 2010
Erupción solar del día 25 de febrero de 2010. Dos días antes del gran terremoto de Chile ¿Casualidad?
¿Qué relación tiene la erupción solar con el terremoto?

A buen seguro que muchos dirán que nada. Sin embargo hay más que serios indicios de causa-efecto.

Es obvio el interés por predecir la localización y la hora de los dañinos terremotos. El poder de devastación de las propiedades privadas y la pérdida de vidas, son razones definitivas para buscar factores predictivos.

Algunos científicos han llegado a conocer el grado de correlación entre las manchas solares y los terremotos y se inclinan a utilizar datos de las manchas solares para ayudar a predecir los terremotos. La teoría nos dice que una intensificación del campo magnético puede causar cambios en la geosfera (parte estructural de la Tierra que se extiende desde la superficie hasta el interior del planeta). La NASA y la Unión de GeoCiencias de Europa (EGU) han firmado la aprobación de la hipótesis de la manchas solares, la cual sugiere que cambios en el entorno Sol-Tierra afectan al campo magnético de la Tierra y pueden provocar terremotos en áreas propensas a ellos.

En un artículo del Journal of Scientific Exploration, Vol. 17, Nº 1, pags. 37-71, año 2003, firmado por el Dr. Friedemann T. Freund, un profesor del Departamento de Física de la Universidad Estatal de San José (USA) y un investigador del Centro de Investigación Ames de la NASA. Se trata de un excelente informe que apunta los problemas a los que se enfrentan los geofísicos que intentan comprender los terremotos. El Dr. Freund escribe “Muchos fenómenos extraños preceden a los grandes terremotos. Algunos de ellos han sido reportados durante siglos, incluso milenios. La lista es larga y variada: abultamientos en la superficie de la Tierra, cambios en el nivel de agua de los pozos, emisiones electromagnéticas de baja frecuencia, ‘luces de terremoto’ sobre las cadenas montañosas, anomalías en el campo magnético hasta del 0,5% del campo dipolar terrestre, variaciones de temperatura de varios grados en amplias zonas tal como se ve desde satélite, cambios en la densidad del plasma de la ionosfera y extraños comportamientos en los animales.” Puesto que parece casi imposible encontrar una causa física común a todos estos fenómenos, hay una gran confusión y controversia.

El excelente intento de Freund para interpretarlos se basa en el comportamiento de las rocas terrestres como un material semiconductor de tipo P cuando se coloca en una situación de estrés.

Como dice Freund, esta teoría establece una explicación en el contexto de la física de semiconductores, lo cual significa que los geocientíficos no son los más adecuados para tratarla. Y esto explica porqué el informe aparece en una publicación especulativa. Según el filósofo Arthur Schopenhauer: “Todas las verdades pasan por tres fases. La primera es ridiculizarla. La segunda es oponerse a ella violentamente. La tercera es aceptarla como auto-evidente”.

La conexión perdida entre las manchas solares y los terremotos es el hecho de que las descargas eléctricas en el Sol involucradas en las manchas solares también afectan a la ionosfera terrestre. La ionosfera forma una “placa” de un condensador, mientras que la superficie de la Tierra constituye la otra “placa”. Los cambios de voltaje sobre una placa inducirán movimiento de carga en la otra. Pero a diferencia de un condensador, la Tierra posee carga eléctrica bajo la superficie. Y si la roca subterránea llega a ser un semiconductor debido al estrés, hay una oportunidad de que ocurra un súbito colapso eléctrico en dicha roca. Así se resuelve el misterio de cómo se genera la corriente y de la conexión con las manchas solares.

Si Freund se enfrenta a un gran problema para que su teoría sea aceptada, ¿cuánto más difícil será que astrónomos y geocientíficos acepten que la Tierra es un cuerpo cargado en un Universo eléctrico?

[Traducido y adaptado por universoelectrico.info a partir del artículo “Sunspots and Earthquakes“]

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